Médicos: con prestigio y a los golpes a la vez
¡Feliz día para los médicos! Ellos forman el grupo de los profesionales con más prestigio en la Argentina, según la encuesta nacional realizada por el Observatorio de la Secretaría para la Ciencia, la Tecnología y la Innovación Productiva. En la encuesta (que fue coordinada por Carmelo Polino y se puede leer aquí http://www.observatorio.secyt.gov.ar/docs/Informe_Final_2007.pdf)participaron 1936 personas de 21 ciudades del país. El 88,8 por ciento sostuvo que los médicos eran los más prestigiosos. El segundo lugar lo ocuparon los profesores y el tercero, los científicos. Resulta singular que la profesión más valorada sea la del médico en un momento en que los salarios (como varios se han ocupado de aclarar con comentarios a este blog) no son muy dignos en general. Tampoco su esfuerzo es tan bien considerado en el día a día: hasta reciben golpes de los pacientes desbordados de angustia por la falta de atención a tiempo. A la vez, se les cuestiona sus relaciones con laboratorios farmacéuticos (¿los regalos a cambio de más recetas?) Muchos de los que los critican, los bioeticistas, indican que los médicos fueron formados con la idea de que deben curar y eliminar la enfermedad. En ese intento, se olvidan de que los pacientes tienen límites de aguante en su dolor. En Río Negro, la Legislatura se ocupó el jueves de ponerle un freno a la tendencia al encarnizamiento con los pacientes. Te invito a leer más detalles de la noticia:
En la provincia de Río Negro se sancionó una ley que tiene en cuenta el derecho de cada persona a decidir bajo qué condiciones quiere seguir viva. Se trata de la ley de "muerte digna", por la cual los pacientes con enfermedades irreversibles y terminales podrán manifestar su rechazo a procedimientos médicos que les resulten desproporcionados y les produzcan dolor. La ley fue sancionada el jueves por unanimidad. Ya había recibido su aprobación el 5 de julio durante la primera vuelta por parte de la Legislatura rionegrina, que es unicameral. Esto ocurrió pese a que el obispado católico de Río Negro había enviado una carta en la que advertía que "no se debe adelantar la muerte, sino cuidar los últimos momentos de la vida con total respeto". Durante los últimos cinco años, la norma se había debatido a través de foros públicos, según contó a Clarín la autora del proyecto, la legisladora Marta Milesi. Aclaró que la ley no autoriza la eutanasia. "Sólo permitirá que todo adulto que se encuentre en estado terminal pueda manifestar su voluntad de rechazar métodos cruentos", explicó. "No se trata de dejar morir a la persona sino de permitir que muera en condiciones dignas". El rechazo incluye procedimientos quirúrgicos, de hidratación y alimentación, y de reanimación artificial, "cuando sean extraordinarios o desproporcionados a las perspectivas de mejoría y produzcan dolor y/o sufrimiento desmesurado", según dice textualmente la ley. La norma resulta interesante ya que no deja de lado los cuidados paliativos que sirven para controlar síntomas y aliviar dolores. Establece que todos los hospitales públicos y privados deberán contar con programas de cuidados paliativos y de atención domiciliaria, como un modo de garantizar confort. "Es una ley muy necesaria. Se sancionó en Río Negro y debería hacerse lo mismo a nivel nacional", señaló Ignacio Maglio, quien colaboró en la redacción de la norma, y está a cargo del servicio jurídico del Hospital Muñiz de Capital y de Fundación Huésped. "La industria del juicio llevó a que los médicos actúen a la defensiva y realicen prácticas para prolongar la vida que llevan al encarnizamiento", comentó. "Frente a hospitales fríos y sórdidos, mucha gente prefiere morir acompañado por sus seres queridos. Por eso, la ley obliga a poner más en órbita a los servicios de cuidados paliativos", dijo. En tanto, José Alberto Mainetti, director del Instituto de Bioética y Humanidades médicas de la Fundación Mainetti, de La Plata, opinó que la ley de la muerte digna asegura "el ejercicio de la ciudadanía bioética: les devuelve protagonismo a los pacientes, que pueden expresar su deseo sobre cómo quieren morir". (Este artículo de Valeria Román fue publicado el sábado 1 de diciembre de 2007 en la edición impresa de la sección Sociedad de Clarín)
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